¿Estamos predestinados a ser infieles?

Hasta hace unos años, y aún hoy día, tenemos asociada la idea de pareja o de relación a un concepto monogámico. Desde pequeños, por circunstancias familiares, sociales, morales y culturales, se nos ha enseñado que hay que buscar una pareja. Una sola. Sin embargo, cada vez es más frecuente, o al menos son más conocidos, casos de infidelidad dentro de las relaciones. Habitualmente se asocia este tipo de comportamiento a un factor psicológico o de personalidad y atribuyéndolo fundamentalmente al género masculino. Pues no. Estamos completamente equivocados. Ni es puramente psicológico ni el mayor índice de infidelidad lo mantienen los hombres. ¿No te lo crees? Sigue leyendo.

Los tres sistemas cerebrales

Gracias a la conocida plataforma de conferencias TED tuve la oportunidad de conocer a Helen Fisher, una antropóloga y bióloga especializada en el estudio del funcionamiento cerebral en las relaciones sentimentales. No recuerdo muy bien el título de la conferencia ni cuál era su tema principal, pero lo que sí recuerdo es un tema que me dejó completamente K.O.: el ser humano es infiel por condiciones fisiológicas y cerebrales y no tanto por factores psicológicos o de personalidad.

A este efecto, se pueden distinguir tres tipos de sistemas cerebrales en lo que a relaciones se refiere: uno correspondiente al cariño a largo plazo, otro al amor romántico y otro a la atracción sexual.

De esta forma, el cerebro identifica, por un lado, a una  pareja como compañero para toda la vida, como una persona con la que compartir vivencias, con alguien con quien congenia y se entiende, con la que comparte estilo de vida y con la que está a gusto. Sin embargo, por otro lado, también distingue a personas con las que tiene momentos de intensidad romántica, como la de esos primeros días en los que todo es descubrimiento, en los que todo encaja, en los que hay pasión y enamoramiento; esos momentos que suelen corresponder con picos de atracción  que pueden durar días, semanas y hasta meses, pero que después van disminuyendo hasta desaparecer. Un último sistema correspondería al del aspecto sexual, en el que uno se siente atraído hacia otro prácticamente por su físico o por aspectos que considera atractivos (valga la redundancia) como inteligencia, pensamiento, personalidad… vamos, alguien que “nos pone”, para ser claros.

Establecidos estos tres tipos, conviene decir que nuestro cerebro, sin que nosotros nos demos cuenta de ello, va seleccionando diferentes parejas e incluyéndolas dentro de “carpetas” en nuestra mente, insisto, involuntariamente. Por lo general, solemos asociar una persona a cada sistema, por lo que llega un punto en el que necesitamos cubrir las carencias que no satisfacen los otros dos sistemas, situación que nos frustra y que nos hace llegar a la infidelidad (que puede o no desarrollarse). Es decir, nosotros podemos estar muy a gusto con una persona y llevar bastante tiempo con ella, pero a la vez sentirnos atraídos sexualmente por otras personas o, incluso, compartir momentos de intensidad romántica con una tercera persona.

La verdad es que cuando lo leí, me pareció desalentador. ¿Significa que nunca vamos a poder estar “completos” con una única persona? ¿Que siempre vamos a seguir buscando aquellas que cubran las necesidades de los otros sistemas? ¿Que por mucho que esté a gusto con alguien siempre van a pasar otras personas por mi cabeza o por la de mi pareja? ¿Que aunque lleve un tiempo considerable con alguien con quien congenio, tenga la necesidad de sentirme atraído por otros? Vaya mierda, ¿no? Y, sobre todo, que es algo que NO podemos cambiar, es decir, no se debe a patrones de comportamiento o de educación, sino que es inherente al cerebro y punto. Es así.

Pero no hay que desesperar. Como todo en nuestra vida, las cosas no son blancas o negras. Es posible encontrar coincidencia de los tres sistemas (o dos de ellos al menos) en una misma persona, que digamos que si en la otra también se cumplen, es la pareja perfecta, porque cubriría los campos de atracción sexual, de amor romántico y de cariño a largo plazo. Al igual que, como pasa en la mayoría de relaciones, comenzar por una etapa intensa de amor romántico, que nos causa, a su vez, una atracción sexual hacia esa pareja y que luego se disipan ambas, bien porque termina la fase romántica o porque aparece otro que cumple otro sistema, o viceversa.

Así que sin ánimo de justificar ninguna actuación, ni de desanimar a nadie, es bueno conocer un poco mejor cómo funciona nuestro cerebro, ya que así nos ayudará a entender ciertos fracasos en las relaciones o comportamientos involuntarios. Haced un ejercicio de reflexión, ¿podéis identificar algunos patrones de estos sistemas que os hayan hecho romper alguna relación

 

 

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6 responses to “¿Estamos predestinados a ser infieles?

  1. Los tres sistemas de Helen Fisher no tienen correspondencia alguna con sistemas biológicos diferenciados. Son opiniones personales de la autora sobre cómo funciona el cerebro en lo relativo a relaciones afectivas.

    El problema es que Fisher es antropóloga, y por tanto no tiene herramientas para identificar el origen biológico real de los temas que trata.

    Aquí puede verse a Fisher hablando con alguien que sí sabe de biología:

    http://www.azteca.com/videos/laciudaddelasideas/183738/helen-fisher-vs-robert-sapolsky

  2. Que mi Padre fue infiel a mi madre , que mi abuelo fue infiel a mi abuela , hocea yo soy infiel a mi mujer por que lo llevo en la sangre ser infiel Hay tradiciones familiares que no hay que perder ja ja

  3. no quiero evitar comentar sobre el comentario de arriba, no me interesa entregar mi punto de vista con el tema central, solo quiero decir que: que lastima me dio, una pena visceral o una infinita tristeza (jajaja), mirar el vídeo del “debate” que se publico anteriormente me parece un reflejo burdo de la estructura social que existe ahora,fue una burla, una caricatura, que gráfica como se concibe el Conocimiento por parte de la sociedad, un enfrentamiento de mierda no es la base del saber humano. Ver a dos personas planteandose así frente a la sociedad y peor todavía si suponemos que ellas son las que manejan el “saber” según lo entiende occidente, de verdad me retrotrajo a pensarlo peor de nuestra cultura imperante(lo digo como miembro de los que conviven constantemente con esta cultura occidental de mercado) y ver imposible una salida. ¿como explicarle a alguien con esa visión que en realidad puede no ser así, hacerlo entrar en razón del error del daño que causa al plantearse así frente tanta gente? peroel hecho de que piense así, me hace creer que sus bases lo determinan mucho y no se puede cambiar esa concepción culia que tienen del mundo, es como decirle a una persona que en realidad es un elefante pigmeo de los pirineos XD

  4. con respecto al tema central, creo que se está olvidando un aspecto sumamente determinante, que yo considero central, que es el factor cultural en todo esto. Sería más interesante tu planteamiento sii lo abordaras enserio, como el todo que es.

  5. Hmmm no se, creo que si Fisher tiene pruebas concretas sería un descubrimiento muy popular por estos dias. Por otro lado, yo creo que los humanos somos fieles a nuestros principios, sueños y deseos, los cuales pueden ser o no compatibles en la pareja. Cuando eso sucede las parejas suelen durar mucho tiempo juntas 🙂

y tú que opinas?

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